“Tú, mujer blanca, ¿por qué te estresas tanto?”

09 April 2015

La doctora Sarah Frias-Torres (RU, 1991) ha dirigido la mayor replantación de corales del mundo, que se ha realizado en las islas Seychelles, donde ha conseguido volver a la vida un escollo del tamaño del Camp Nou. Amante del mundo submarino y fan de Cousteau desde muy pequeña, ha logrado lo que otros no habían podido: efectuar una replantación a gran escala utilizando materiales locales y con un éxito de supervivencia del 70%.   

¿Qué hace una trabajadora de la Smithsonian Institution de Estados Unidos en las Seychelles?

Llevo años gestionando proyectos federales relacionados con los corales de Florida para la Smithsonian Marine Station. Hace poco más de un año me vinieron a buscar para dirigir este proyecto de replantación de corales en las Seychelles, financiado por la United States Agency for International Development (USAID), otra institución federal norteamericana. Hay que señalar que lo que pretendían no era fácil y no acababan de encontrar a la persona que tuviese el bagaje científico que requería el proyecto y que, al mismo tiempo, fuera capaz de gestionar un trabajo de esta magnitud. Yo siempre he hecho lo que nadie quiere hacer porque es difícil, así que parece que yo era la persona indicada para este trabajo. 

Los corales están amenazados en todo el mundo. ¿Por qué invierte Estados Unidos en un programa de replantación en las Seychelles?

Por diferentes motivos. Uno de ellos es que en 1998 las Seychelles perdieron el 97% de los corales debido al incremento de la temperatura del océano Índico, producido, en parte, por el fenómeno meteorológico de El Niño. Los escollos de coral son la primera línea de defensa de la tierra frente a los tifones, huracanes y tsunamis, de manera que el país quedó desprotegido. Además, en estas islas existe una reserva natural donde hemos podido trabajar sin tener que preocuparnos por la pesca o la contaminación. Por último, las Seychelles son una zona estratégica muy importante. Es el lugar donde, por ejemplo, pescan las flotas atuneras de medio mundo y a todos les interesa que la región se mantenga estable. 

Cuando dices que trabajas en las Seychelles, muchos deben decirte que vaya suerte tienes...

Sí, esto parece realmente el paraíso, pero en realidad es bastante duro trabajar aquí. En estas islas sólo hay dos estaciones: la de calor y la de mucho calor. Científicos de todo el mundo hemos trabajado en este proyecto, pero también han participado en él personas de la población local y aquí entran en conflicto dos formas de trabajar e, incluso, de entender la vida. En las Seychelles todo va en “island time” y todo es relativo: a veces las cosas no funcionan, a veces no hay gasolina, a veces el capitán del barco que te tiene que llevar al escollo no ha venido a trabajar porque no tenía ganas... Evidentemente, este proyecto es gigantesco y sí, hay momentos en los que te estresas. Entonces los nativos te miran y te preguntan: “Tú, mujer blanca, ¿por qué te estresas tanto?” A veces pienso que en realidad son más felices ellos con su calma y su estilo de vida. 

¿Cómo se realiza una replantación de coral?

Produjimos unos 40.000 “bebés de coral” cogiendo pedacitos del tamaño del pulgar de corales que habían sobrevivido a El Niño. Colgamos los trocitos de coral de unas cuerdas, como si estuviésemos tendiendo la ropa. Estas cuerdas formaban una nursery que flotaba en medio del océano 8 metros por debajo de la superficie. Los dejamos crecer durante unos meses y, cuando ya tenían el tamaño de un balón de fútbol, los cogimos y los pegamos a la roca con un cemento marino. Después de unas semanas, los corales estaban plenamente adheridos a la roca, empezaron a llegar peces, tortugas, tiburones y la vida volvió a la zona. 

Es la primera vez que se efectúa una replantación a una escala tan grande. ¿Cómo lo habéis conseguido?

Hemos aprovechado la propia naturaleza, que ha trabajado para nosotros. Las replantaciones que se habían hecho hasta ahora no llegaban a 10.000 ejemplares. Nosotros teníamos más de 40.000 “bebés de coral” para replantar. Era un trabajo gigantesco y, además, tuvimos de superar dificultades como un huracán y una plaga de esponjas. 

Pon algún ejemplo.

Para pegar los corales a la cuerda hemos aprovechado la propiedad que tiene el coral de crecer alrededor de cuanto lo rodea. Así pues, en un primer momento, deshicimos la cuerda, pusimos un trozo de coral en medio de los pequeños cordeles que forman la cuerda  grande y la volvimos a tensar. En pocas semanas, el coral había crecido alrededor de la cuerda y no se podía desenganchar. Otro ejemplo es como hemos utilizado a los peces para limpiar los corales. En realidad, los corales de los viveros están expuestos a muchos organismos que se van adhiriendo a sus paredes y, como no se encuentran en un escollo donde, de forma natural, otros animales se los irían comiendo, los corales se van ensuciando. Pues descubrimos que los viveros flotantes atraían a una comunidad de peces que limpiaban los corales. Aprovechar la ayuda de la naturaleza nos ahorró mucho dinero y muchas horas de trabajo.


Ahora, ¿en qué momento se encuentra el proyecto?

Estamos trabajando en tres líneas. Por una parte, estamos generando conocimiento y publicando artículos científicos sobre este proyecto. Por otra, estamos desarrollando un programa de formación de restauración de corales a gran escala para poder reproducir esta acción en otras zonas. Y, por último, estamos buscando la colaboración de ressorts turísticos de las Seychelles para que ellos mismos puedan financiar la restauración de un escollo.

¿Es muy caro replantar un escollo?

No, esta es la gran innovación del proyecto. En los países desarrollados, estos proyectos se realizan con materiales caros y sistemas complejos. Nosotros hemos empleado materiales locales y, por lo tanto,  baratos. Hemos colgado los “bebés de coral” en cuerdas, un material que compramos aquí. El cemento también es estándar y para aplicarlo bajo el agua vamos a la pastelería y compramos un paquete de mangas pasteleras. Pero en lugar de utilizarlas para hacer un pastel, las usamos para aplicar el cemento bajo el agua y pegar los corales.

¿Por qué es importante salvar los corales?

Porque, entre otras cosas, son la farmacia de ahora y del futuro. Los corales, para evitar que algunos organismos se adhieran a sus paredes, sueltan una sustancia química que es supresora del crecimiento y la división celular, una propiedad que puede ser muy útil para luchar contra enfermedades como el cáncer, por ejemplo. En Florida descubrimos una bacteria que vivía junto a los corales y que mataba de manera fulminante a las células del cáncer de colon. ¡No nos lo podíamos creer! El componente activo (Largazole) se encuentra ahora en fase de pruebas clínicas. Tenemos la esperanza de que los corales permitan encontrar la cura de enfermedades muy graves, pero la velocidad en la que se están destruyendo es tan grande que no nos da tiempo de estudiarlos.

¿Se puede aplicar este sistema de replantación a otras especies en peligro como la posidonia del Mediterráneo?

Sí, claro. El principio de la replantación a gran escala es aplicable a otros lugares. Pero no tengo claro que existan los recursos ni la voluntad para hacerlo. Se podrían implicar universidades, voluntarios, asociaciones, dinero público y privado... ¡Yo tengo la experiencia necesaria para coordinarlo, si  fuera necesario! Precisamente, uno de mis sueños es llevar mi conocimiento al Mediterráneo.

 

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