"Debemos centrarnos en la eficiencia energética y el consumo responsable"

05 April 2013

La energía está llamando la atención de cada vez más analistas, como una parte esencial de la sostenibilidad. Algunos de ellos opinan que, una vez superemos la crisis financiera actual, el próximo gran problema puede ser la energía. Quizá por ello se han instituido recordatorios como la Hora del Planeta o el Día Mundial de la Eficiencia Energética.

Juan Carlos de Pablo (EE UU, 1990) fundó en 2004 Ecoinversol, entidad de la que es socio director y que, entre otras actividades, aporta capital a diferentes proyectos de energías limpias.

Juan Carlos, ¿puede ser la energía el origen de una nueva crisis?

Se ha demostrado a lo largo de la historia de la humanidad que la energía siempre ha sido un factor clave para impulsar y mantener los grandes periodos de crecimiento económico y demográfico, desde el Neolítico hasta la revolución industrial. Por tanto, no hace falta ser un augur para prever un escenario (nada lejano) de escasez de materias primas energéticas y elevados precios, que con certeza colapsaría la economía global. Sin olvidar las consecuencias que tendría para el cambio climático. ¿Qué sucederá si las grandes zonas en desarrollo económico y demográfico, que ya engloban más del 50% de la población mundial –China, India, América Latina, Europa Oriental, África–, siguen adoptando las mismas prácticas en uso de la energía que Europa y América del Norte, cuyos consumos per cápita son muy superiores? 

¿Qué podemos hacer para no caer en un escenario tan sombrío?

Creo que lo primero es deshacer muchos mitos sobre la energía. Por ejemplo, mucha gente piensa que pronto será suficiente con las energías renovables, la energía nuclear de fusión, incrementar la competencia o introducir cambios en el sector para que la energía no se encarezca. Todos estos son temas candentes y de gran importancia para la producción y el suministro de energía, pero no hemos encontrado ninguna fórmula mágica para disponer de las ingentes cantidades de energía que consumimos de forma barata, sencilla y sin ningún impacto medioambiental, ni parece que en las próximas décadas vayamos a hacerlo. Ante ello, la eficiencia energética –que supone, además de incorporar tecnologías más modernas, el consumo responsable de la energía– es lo que más aporta, lo más rentable y lo que tenemos más a nuestro alcance.

¿Cuál es la situación en España?

España es especialmente vulnerable en temas energéticos: somos muy dependientes, casi un 80% de la energía que consumimos es importada, frente a un 60% de media en la UE. Además, tenemos algunos problemas enquistados como el déficit de tarifa (la diferencia entre los ingresos y costes del sistema eléctrico, que se ha incrementado mucho en los últimos años) y una regulación inestable para quien invierte en energías limpias.

Sin embargo, también es cierto que hemos logrado avances: en menos de una década, la eficiencia energética a escala macro (PIB / consumo de energía) ha mejorado en un 15% y, en 2012, un 30% de la electricidad generada fue de origen renovable y autóctona.

Hay una característica de la idiosincrasia española que deberíamos moderar al hablar de energía: como somos apasionamos, nos polarizamos fácilmente. Tendemos a ser pro/antinuclear, pro/antifotovoltaica, pro/anticambio de iluminación a LED, etc. Esta actitud fomenta los tópicos y, en vez de centrarnos en lo que podemos hacer, con frecuencia nos conformamos con discusiones en que echamos la culpa a quien mantiene la postura contraria.

 

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juan carlos de pablo
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