El descubrimiento de Daniel Ottmann en las aguas del Pacífico

28 noviembre 2016

La prestigiosa revista americana Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) publica este mes los resultados de la investigación de Daniel Ottmann (Estados Unidos, 2013) y su equipo.

Durante más de dos años has estado estudiando a los peces larva en el noroeste del Pacífico. ¿Cuál es la principal aportación de este trabajo que ahora se publica en la revista PNAS?

Hasta hace poco se pensaba que las larvas de peces y otros organismos marinos se dispersaban en el mar en distintas direcciones dependiendo de las corrientes marinas. Con ello, se asumía que el legado genético que estas larvas habían recibido de sus ascendientes también se difundía en distintas direcciones, aumentando la diversidad genética en amplias áreas del mar. Sin embargo, nosotros hemos encontrado que estas larvas son capaces de mantenerse juntas desde que nacen hasta que llegan a su destino, reduciendo la diversidad genética del lugar donde terminan su fase de dispersión.

Y ¿qué implica esta diversidad genética?

La diversidad genética es muy importante para el mantenimiento de poblaciones naturales porque aumenta la pluralidad de características físicas y fisiológicas.

Un ejemplo: en una pequeña isla de coral hay años en que la temperatura del agua es extremadamente alta y otros años en que la temperatura es extremadamente baja. Si una población de peces es genéticamente diversa, es decir, tiene individuos que resisten mejor altas temperaturas y otros individuos que resisten mejor bajas temperaturas, siempre habrá una buena parte de la población que sobreviva. Pero si la mayoría de individuos son hermanos y hermanas cuyos ascendientes solo resisten bajas temperaturas, es muy posible que este grupo de hermanos y hermanas también estén genéticamente preparados para resistir solo bajas temperaturas. Con lo cual, la mayor parte de la población desaparecerá cuando llegue una ola de calor.

En la investigación han participado diferentes instituciones…

Sí, el proyecto es fruto de la colaboración entre laboratorios de diferentes centros: la Universidad de Oregón, el Departamento de Pesca y Vida Salvaje de Oregón, el Acuario de la Costa de Oregón y la agencia federal NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration).

Desde la Universidad de Oregón, donde trabajas, ¿cuál ha sido tu papel?

Mi papel ha sido el de actuar como principal nexo entre todos ellos, además de conseguir financiación para cubrir parte de los costes de laboratorio, coordinar el trabajo de campo, procesar las muestras en el laboratorio, analizar los datos y mantener a todos los miembros al corriente de la situación. Todo esto, en poco más de dos años. Ahora ya estoy en la fase final de publicar los resultados.

La investigación ha implicado muchos días de trabajo en el noroeste del Pacífico. ¿Cómo ha sido el estudio de campo en esta región oceanográfica?

Siempre recordaré mi primer día en esta zona del Pacífico. Apenas llevaba dos semanas en Oregón cuando fui a tomar muestras de peces por primera vez. Acostumbrado a las dóciles aguas de las islas Baleares, entré en un mundo de confusión cuando me tiré al agua: la temperatura estaba a 10 grados, las olas eran más altas que yo y apenas podía verme las aletas por la turbidez del agua. Pero tras el primer día de shock, aprendí a disfrutar del trabajo de campo. Cada vez que hemos salido hemos estado rodeados de ballenas, leones marinos, focas y centenares de aves.

Además de la satisfacción del descubrimiento y de la publicación, ¿qué más te llevas de esta experiencia?

Uno de mis objetivos de futuro es participar en proyectos de investigación de colaboración internacional. Mi experiencia en este estudio no podía ser mejor, ya que he aprendido a trabajar y coordinar investigadores de diversas instituciones.

¿De dónde viene tu interés por los peces?

Desde pequeño siempre he estado muy ligado al mar y a la naturaleza marina. Durante mis años de carrera participé como voluntario en estudios de cetáceos, tortugas marinas y tiburones. Fue en estos voluntariados donde me di cuenta de que los pequeños peces como la sardina y la anchoa ocupan un papel crucial en la cadena alimentaria marina y por esto me decidí a estudiar peces.

¿Qué ha significado la beca de ”la Caixa” para ti?

Frecuentemente me refiero a esta beca como al trampolín que me ha permitido saltar más alto y más rápido en mi carrera científica.

Recientemente se ha abierto una nueva convocatoria de becas. ¿Alguna recomendación para futuros aspirantes?

Es muy importante que los solicitantes tengan muy claro cuál es su objetivo y que sepan qué pasos tomar para alcanzarlo.

 

Artículo:

Daniel Ottmann, Kirsten Grorud-Colvert, Nicholas M. Sard, Brittany E. Huntington, Michael A. Banks y Su Sponaugle: “Long-term aggregation of larval fish siblings during dispersal along an open coast”, PNAS, 21 de noviembre, 2016, doi:10.1073/pnas.1613440113
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