Filosofía del siglo XXI. ¿A qué desafíos se enfrenta en la actualidad?

30 noviembre 2021

Este mes se celebraba el Día Mundial de la Filosofía, que instauró en el 2005 la Unesco para recordar la necesidad de conectar la naturaleza con la humanidad, lo que es posible conocer con lo que queremos y deberíamos hacer. 

En el 2021, cuando los límites entre lo posible y lo ético son cuestionados ya de forma habitual, el foco se pone en las personas, en las interacciones con su entorno y en cómo nos enfrentamos colectivamente a los grandes retos contemporáneos. 

En estas arenas movedizas, pero interesantes y determinantes para nuestro futuro, nos adentramos en una conversación con tres becarios de la Fundación ”la Caixa”: Aida Roigé, Saray Ayala y Pau Guinart

Equilibrios filosóficos

¿En qué casos es aceptable la eutanasia? ¿Qué riesgos morales hay en ofrecer manipulación genética de embriones, y en no ofrecerla, si es legal en otros países? Y a la hora de priorizar pacientes para operaciones médicas, ¿debemos usar como criterio la gravedad de la condición o la probabilidad de la recuperación? 

Aida Roigé, filósofa especializada en ciencia cognitiva, señala que en cuestiones como estas la filosofía tiene mucho que aportar. “Si damos por supuesto que hay acciones que son moralmente incorrectas y otras que no, eso sin duda debe estar reflejado en nuestra legislación”, dice.

Nacida en Reus, Aida cursó con el apoyo de una beca de la Fundación ”la Caixa” un máster en filosofía en la Universidad de la Columbia Británica (Vancouver, Canadá). Actualmente imparte clases de filosofía de la mente y ética aplicada en la Universidad de Maryland (EE. UU.), donde está terminando su doctorado. Al mismo tiempo, forma parte del comité de ética del hospital Capital Area Medical Center, donde debaten y deciden sobre cuestiones éticas que surgen del cuidado de los pacientes.

Aida Roigé imparte clases de filosofía de la mente y ética aplicada en la Universidad de Maryland (EE. UU.).Aida Roigé imparte clases de filosofía de la mente y ética aplicada en la Universidad de Maryland (EE. UU.).

Aida defiende la necesidad de conocer las conclusiones de la filosofía de la ciencia cognitiva más allá de la comunidad experta. De hecho, hace ya muchos años que organizaciones, empresas y entidades reguladoras han tomado nota de los hallazgos en esta área y los han incorporado a su manera de hacer las cosas. Por ejemplo: ¿qué diferencia puede marcar en una encuesta que nos pregunten “está de acuerdo con...?” en lugar de la expresión, más abierta, “¿qué piensa de...?”. 

La formulación de las encuestas puede encaminar un resultado, nos cuenta. Cambiar el precio de un producto considerado de lujo también influye en nuestra apreciación: “cuanto más caro el vino y la ropa, más nos gusta”, dice. Y menciona casos incluso más controvertidos: “Convertir el trabajo de repartir recados o conducir pasajeros en un juego, gratificante en sí mismo, en lugar de gratificar mediante la recompensa económica. Solamente sabiendo cómo funciona la mente/cerebro podemos tomar las decisiones que más nos convienen, en lugar de aquellas hacia las que nos inclinamos por el hecho de ser un producto de la evolución”, explica. 

A veces, incluso es lícito poner en cuestión la propia filosofía como sistema, nos cuenta Saray Ayala: “¿Se puede leer a los «padres» de la filosofía sin que importe que sean eso, siempre padres? Y sin que importe que se hayan dedicado a estudiar tales temas y no otros. Se asumía, y aún muchos asumen, que la filosofía se puede hacer desde un sillón abstracto, sin mancharse las manos de cotidianidad, de lo que pasa en las calles”.

Saray se presenta como persona de género no binario y por ello se define con un lenguaje neutro. Es profesore de filosofía en la Universidad Estatal de California en Sacramento y señala que la beca de la Fundación ”la Caixa” que le concedieron en el 2006 supuso un cambio radical en su vida y en su relación con la filosofía. En esa estancia de dos años, durante los que escribió la tesis doctoral sobre la manera en que el cuerpo y el entorno moldean los procesos cognitivos, retomó la filosofía como “algo práctico que puede ayudarnos a mejorar el mundo y nuestras vidas”, dice. Y recuperó su confianza, y ahora trabaja en las estrategias de resistencia contra la injusticia relacionada con el sexo y la raza, y la relación entre individuos y su entorno en situaciones moralmente controvertidas.

Saray Ayala es profesore de filosofía en la Universidad Estatal de California en Sacramento.Saray Ayala es profesore de filosofía en la Universidad Estatal de California en Sacramento.

Fue durante una estancia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad Carlos III de Madrid que Saray empezó a lidiar con las cuestiones morales que, dice, le quitaban el sueño. Eso que “nos ayuda a pensar el mundo y entenderlo”. Y citando a toda una nueva subdisciplina dentro de la filosofía dedicada a la ingeniería de los conceptos —¿qué conceptos, qué significados son mejores para entender la realidad que nos rodea?—, explica: “Los conceptos son herramientas que hemos hecho los humanos para poder entender la complejidad del mundo. Igual que un destornillador nos ayuda a sacar un tornillo, un buen concepto nos ayuda a pensar el mundo y entenderlo. Si estas herramientas siempre las ha diseñado el mismo tipo de personas con los mismos intereses y las mismas posiciones sociales, es razonable pensar que muchas de estas herramientas están sesgadas para mostrarnos solo una parte del mundo”.

Para Pau Guinart la respuesta a estas y muchas otras preguntas puede venir desde el storytelling. Es decir, en vez de centrar el peso en una teoria, contar una historia que cautiva y a la vez transmite un mensaje claro. Para él, de vuelta a Barcelona tras una estancia en EE. UU. de 10 años, esta fue la forma de combinar todas sus inquietudes.

Pau Guinart es un filósofo inquieto. Su obsesión por las tragedias griegas y la idea de adaptarlas al cine le cambió su perspectiva vital.Pau Guinart es un filósofo inquieto. Su obsesión por las tragedias griegas y la idea de adaptarlas al cine le cambió su perspectiva vital.

Quizás ya se trataba de eso cuando este ampurdanés se montó a los 22 años en un carro tirado por un burro para recorrer Cataluña con un amigo. Aquella aventura le dio visibilidad. “Se me abrieron puertas”, reconoce ahora con perspectiva. Una de ellas fue poder estudiar un máster en tragedia griega en la Universidad de Exeter (Gran Bretaña). Curiosamente, ese fue su trampolín al mundo del cine primero —estudió en Los Ángeles, trabajó para el festival Sundance y el Palo Alto Film Festival...— y los documentales después, como uno que realizó sobre el Ampurdán, entrevistando a personalidades como Pasqual Maragall, Ferran Adrià o el filósofo Xavier Rubert de Ventós. La beca que obtuvo de la Fundación ”la Caixa” permitió realizar su máster de cine en la New York Film Academy.

Pau es un filósofo inquieto, y su obsesión por las tragedias griegas y la idea de adaptarlas al cine —la unión de todas las artes— para seguir contando los que han sido los grandes dilemas de la humanidad le cambió su perspectiva vital. “A partir de entonces, para mí la vida era mucho más positiva. Aunque puede parecer que la tragedia es al revés, pero no. La lectura que hace Nietzsche, y que suscribo, es la idea de reafirmar la vida incluso en las situaciones más difíciles, más extremas”.

Los futuros de la filosofía

En un futuro, a Aida le gustaría aplicar su conocimiento en alguna empresa, sociedad o entidad reguladora. Citando a la llamada empirically informed policy making, menciona los casos de testigos que han presenciado un delito durante pocos segundos. “Se sabe que no son muy fiables a la hora de reconocer la cara del delincuente (especialmente si este es de una raza diferente), por lo que se debería reducir el peso evidencial de estos testimonios”, dice. O el tiempo que pasamos en la consulta médica. ¿Cómo nos influye? “Se ha comprobado que el paciente se siente mejor, tiene la sensación que alguien está cuidando de él. Este gesto tan pequeño podría reducir la toma de analgésicos y sus efectos secundarios”, concluye Aida.

Y volviendo al origen de la injusticia y las formas de resistir, Saray cita el libro Como vaya yo y lo encuentre, de Mar Gallego, en el que se habla de las formas de resistencia no reconocidas de muchas mujeres de su tierra, Andalucía; en los patios, en la calle y en las tertulias de mesa de camilla. “Escucharlas no es fácil. Hemos de ser capaces de imaginar el mundo de una manera muy diferente a como creemos que es. Hemos de ser valientes para aceptar que podemos estar equivocades”, concluye. 

En el caso de Pau, sus intereses siguen rompiendo fronteras. Le interesaba también el paisaje, y cómo este influye en la personalidad de los artistas. Y allí estaba Dalí para ayudarle, en una tesis de doctorado que verá la luz en forma de libro en septiembre. Pero gracias a su capacidad para el storytelling ha impartido también clases en la ESADE Business Schools. Allí estudia las maneras en que las narrativas están en la base de toda empresa u organización, y como a menudo es necesario “deconstruirlas para ser conscientes de lo importantes que son para concienciar a la gente”. Y se apoya de nuevo en los clásicos, en la “Poética” de Aristóteles, que asegura es “uno de los mejores tratados que se han conservado sobre literatura y sobre cómo hacer storytelling, y que continua 100% vigente. Hay cosas que son eternas, y hay cosas que no. Y yo creo que el storytelling lo es”.

La inmediatez y la prisa que nos invade a través de pantallas, el consumo contínuo, ha dado lugar a nuevas formas de entendernos como individuos y como sociedad. La filosofía puede y debe seguir contribuyendo  a dar solución a los problemas a los que nos enfrentamos .

“Paremos, pensemos, preguntemos desde diferentes perspectivas... En management cada día se habla más del degrowth, de decrecimiento económico. Crecer por el hecho de crecer, valorar los países por su producto interior bruto, ya no tiene sentido. Hoy en día, hace falta una filosofía del equilibrio, de la sostenibilidad, de la recuperación y la conservación...” concluye Pau. 

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