Un giro de guion hacia una nueva historia

09 noviembre 2021

El pintor holandés Vincent van Gogh empezó a pintar a los 27 años. Penelope Fitzgerald, la prestigiosa autora británica de A la deriva, inició su carrera literaria a los 58 años. Y el cantautor canadiense Leonard Cohen grabó su primer disco a los 30. 

En los tres casos, su vocación por el arte, la escritura o la música y la poesía formaba parte de sus vidas mucho antes de que se convirtiera en el motivo de que hoy les conozcamos. 

También Oihane Fernández empezó a despuntar en la que es ahora su carrera, las ciencias del mar, tras unos años luchando con la crisis laboral con la que se topan muchos licenciados. Cursó inicialmente Biología, y trabajó como recepcionista de hotel, entrevistadora, camarera e instructora de buceo, hasta que decidió embarcarse en la que se convertiría en su verdadera vocación. A los 29 años, se mudó de Murcia a la Costa de la Luz para estudiar Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz. “Me dije: «ahora o nunca». Ahorré todo el dinero que pude y me lancé a la piscina”.

Oihane Fernández y su equipo trabajan en la construcción de un detector automático de vocalizaciones de delfines basado en inteligencia artificial y deep-learning.Oihane Fernández y su equipo trabajan en la construcción de un detector automático de vocalizaciones de delfines basado en inteligencia artificial y deep-learning.

“Con 18 años no tenía la madurez suficiente para aprovechar los recursos que me ofrecía la universidad, pero durante mi segunda licenciatura disfruté cada hora de clase”, explica Oihane, quien tiene claro que en su caso la edad jugó a su favor. “Aproveché al máximo las oportunidades que me brindaba la universidad; realicé prácticas en empresa, participé en 3 becas de intercambio durante las cuales colaboré en varios departamentos...”. Todas esas experiencias le ayudaron a descubrir que su interés por el mar escondía su vocación por la investigación. 

Fue en ese momento cuando llegó la beca de la Fundación ”la Caixa” con la que realizó un máster en ecología marina y pesquera. “Me abrió las puertas de la Universidad de Aberdeen. Gracias a ello conocí al que terminó siendo el supervisor de mi doctorado”. Ahora, Oihane trabaja como investigadora en la misma universidad y colabora con investigadores de todo el mundo. “Sin el apoyo económico de la beca, muy difícilmente habría llegado hasta donde estoy. Era mucho mayor que el resto de los solicitantes y aun así confiaron en mí. Siempre estaré agradecida”. 

En el Reino Unido, investiga el comportamiento de los delfines mulares y cómo se ven afectados por la acción humana como la contaminación acústica marina. El sonido que genera la construcción de los parques eólicos marinos puede atravesar grandes distancias bajo el agua. “En la actualidad se están construyendo muchos y todavía no se saben con certeza sus efectos a largo plazo sobre la fauna marina”, explica. 

Oihane y su equipo trabajan en la construcción de un detector automático de vocalizaciones de delfines basado en inteligencia artificial y deep-learning. “Sería muy interesante entrenar este algoritmo para que detectara automáticamente los silbidos «firma». Estos silbidos son únicos para cada individuo y los delfines los utilizan para identificarse entre sí”. Conociendo el comportamiento de cada individuo se podrá investigar si la contaminación acústica afecta a la supervivencia y al éxito reproductivo de los delfines mulares. “Las energías renovables son el futuro y nuestra investigación aportará datos sobre los impactos, tanto positivos como negativos, que estas actividades pueden generar en el medio marino”.

Le pedimos a la becaria algún consejo para aquellos jóvenes que todavía tienen dudas acerca de su futuro académico. “¡No pienses que estás solo! Yo era una de esas personas y me costó varios años decidir a qué quería dedicarme. Si no lo tienes claro, tómate un tiempo para descubrir qué es lo que te gusta”, concluye.

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