Becarias de la Fundación ”la Caixa”, un año frente a la COVID-19

29 marzo 2021

Se cumple un año desde que se produjeron los primeros confinamientos en Europa debido al SARS-CoV-2. Sin duda, el 2020 nos deja un panorama desolador, pero si de algo ha servido la pandemia que ha tenido en vilo al mundo entero es para reconocer el valor de la comunidad científica y de los profesionales de la salud. Es gracias a la primera que a día de hoy contamos con más de una vacuna y mejores tratamientos. Los segundos no solo estuvieron en primera línea, cuando todavía no sabíamos a lo que nos enfrentábamos, sino que además se han convertido en la mano amiga a la que agarrarse para muchos enfermos. 

Este mes, con motivo del Día Internacional de la Mujer —el pasado 8 de marzo— queremos destacar la labor de estas personas en clave femenina. Por eso, hablamos con tres becarias de la Fundación ”la Caixa” sobre cómo han vivido profesional y personalmente estos últimos meses. 

Primera toma de contacto con el coronavirus

A mediados de marzo del 2020 la vida de María Carrión dio un vuelco. Ella, una enfermera clínica avanzada del dolor en la Clínica Universidad de Navarra, fue una de las muchas profesionales que se encontraron de repente en el ojo del huracán de la pandemia, sin los recursos para enfrentarse al tamaño del reto y con el consuelo del apoyo de muchas personas anónimas en forma de aplauso, cada día a las ocho de la tarde. María cuenta: “Tuve que dejar mi puesto en la unidad de dolor durante la primera ola. En mi hospital comenzaron a movilizar recursos materiales y personales para poder hacer frente a la situación. Mi respuesta, como la de tantos otros colegas, fue que contaran conmigo para lo que hiciera falta. Lo que no me imaginaba es que me iban a pedir que me trasladara a la sede de Madrid”. 

Carrión señala que ha sido una experiencia muy dura, pero de la que dice que extrae aspectos tremendamente positivos. “Ver cómo todos los profesionales trabajamos en equipo, con el mismo objetivo, por los pacientes, ha sido algo profundamente enriquecedor y ha hecho crecer mi optimismo sobre la capacidad de las personas para cuidar de otras.” 

María Carrión es una enfermera clínica avanzada del dolor en la Clínica Universidad de Navarra y una de las muchas profesionales que se encontraron de repente en el ojo del huracán de la pandemia.María Carrión

En paralelo al colapso que se estaba viviendo en los hospitales, la comunidad investigadora dedicaba todos sus esfuerzos a comprender el patógeno responsable. Antes de estallar la crisis de la COVID-19, la investigación de Pilar Domingo, en el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), se centraba en los bacteriófagos, virus que infectan a bacterias, que se han convertido en una herramienta biomédica en la lucha contra las bacterias multirresistentes debido al uso indiscriminado de antibióticos. Pero con la detección de los primeros casos de COVID-19, el rumbo de su proyecto dio un giro de 180 grados. 

“En el laboratorio buscamos nuevos virus en muestras ambientales. Se me ocurrió buscar el SARS-CoV-2 en las aguas residuales que estábamos analizando para poder usarlo como sistema de vigilancia epidemiológica. Pudimos analizar muestras retrospectivas en la ciudad de València y detectar el material genético del virus incluso antes de los primeros casos declarados”, apunta Domingo. Hoy, lidera dos proyectos clave en la lucha contra la COVID-19: Environmental COVID y FecOrSARS. Los resultados de la vigilancia epidemiológica los comunican semanalmente a las autoridades competentes —a escala local y nacional— como sistema de alerta temprana sobre la propagación del virus en una determinada zona.

Pilar Domingo. Su investigación en el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), se centraba en los bacteriófagos, virus que infectan a bacterias, antes de la Covid-19.Pilar Domingo

Pero si hay una profesión de vital importancia durante la crisis y que hasta hace poco no figuraba en el imaginario colectivo de la población es la de los epidemiólogos. A este gremio pertenece María Lahuerta, especializada en enfermedades infecciosas en salud internacional en ICAP de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien recalca que durante los primeros meses tuvieron una gran carga de trabajo y que siguen desbordados por las necesidades. “Nuestro foco es ayudar a los ministerios a controlar la pandemia de COVID-19 a la vez que minimizar el efecto en otras prioridades sanitarias como el VIH o la vacunación infantil. Por ejemplo, estamos trabajando en la República Democrática del Congo para mejorar la capacidad de diagnóstico del COVID-19 mientras siguen luchando por controlar brotes de ébola y expandir el tratamiento del VIH.”

María Lahuerta. Especializada en enfermedades infecciosas en salud internacional en ICAP de la Universidad de Columbia en Nueva YorkMaría Lahuerta

La brecha de género, una barrera que divide una lucha común

Durante este año hemos aprendido mucho sobre el coronavirus, pero también sobre el alcance de una crisis sanitaria mucho más allá de la salud y de su impacto desigual. Las repercusiones sociales y económicas están afectando de forma diferente a mujeres y a hombres. La sobrecarga del sistema sanitario y de servicios esenciales hace más vulnerables a las mujeres, que constituyen más del 70 % de los trabajadores del sistema sanitario y social. Además, son también las mujeres las que asumen más responsabilidades en el cuidado de enfermos y, en general, de pequeños y mayores. 

Les preguntamos sobre cómo han vivido ellas, como mujeres, esta pandemia. “En casa repartimos las tareas de forma equitativa, y creo que es lo que debería prevalecer en la sociedad. El cuidado parental y mantenimiento del hogar debe recaer por igual en ambos progenitores, y es ahí donde creo que las políticas de igualdad deberían hacer más énfasis”, señala Domingo. 

La reflexión de Carrión ahonda en el llamado techo de cristal, que frena el acceso de mujeres a puestos directivos. “La enfermería es una profesión con un 85 % de presencia femenina. Llama la atención que casi el 50 % de los presidentes de los colegios de enfermería sean hombres”, apunta Carrión, quien además echa en falta más enfermeras que contribuyan a definir las políticas sanitarias. “Tenemos mucho que aportar a la atención de los pacientes, combinando el conocimiento y las competencias con la parte más humanística de la profesión. Merecemos una mayor presencia en los ámbitos de toma de decisiones.”

Lahuerta, en cambio, explica que en el campo de la epidemiología y la salud internacional la mayoría son mujeres, y que por esta razón le sorprendió mucho que en España el 90 % de los epidemiólogos que entrevistaron los medios fueran hombres. “Quizás porque desafortunadamente los puestos importantes los siguen ocupando mayoritariamente ellos.”

Domingo lanza un mensaje positivo y es que: “Aunque todavía estamos en un período de transición en el que parece que las mujeres tienen que demostrar que pueden hacerlo, lo estamos consiguiendo”.

Información y valores en tiempos de COVID-19

La COVID-19 ha despertado el interés de la población en la ciencia y ha crecido el reconocimiento a los profesionales implicados. “Me gustaría destacar el papel relevante que están teniendo muchos medios de comunicación a la hora de dar voz a la comunidad científica”, recalca Domingo. 

El contrapunto, una vez más, lo pone Lahuerta, quien comenta el papel de las redes sociales como fuente o altavoz de las informaciones conocidas como fake news. “Creo que ahora la gente entiende mejor lo que hacemos y están más acostumbrados a oír términos epidemiológicos. Espero que la población entienda la importancia de los datos y de la evidencia científica para guiar nuestras intervenciones y que cuestionen la información de fuentes no fiables”, comenta Lahuerta.

“Espero que la situación que estamos viviendo ayude a concienciar del potencial de la investigación como modelo económico, porque invertir en ciencia es invertir en el futuro”, añade Domingo. 

Pero, tras un año de lucha contra el coronavirus, la administración de las primeras vacunas ha resultado también agridulce. Son, sin duda, un punto de inflexión y nos acercan hacia la que se espera que sea una temprana vuelta a la normalidad para muchos. La epidemióloga Lahuerta se muestra en parte optimista: “Habrá un antes y un después. En Estados Unidos y Europa estamos muy cerca de volver a una cierta normalidad. Es cuestión de meses. Sin embargo, me preocupan mucho las desigualdades que tenemos en cuanto al acceso a las vacunas en países con bajos recursos, donde, a no ser que cambien las cosas, van a tardar años en vacunar a sus sanitarios y personal vulnerable.”

Becas de la Fundación ”la Caixa”, una apuesta por el talento para construir el futuro que imaginamos

Carrión, Domingo y Lahuerta no solo comparten la pasión por su profesión, sino que todas ellas contaron con una beca de la Fundación ”la Caixa” que les permitió impulsar su carrera profesional. “Me siento muy orgullosa de formar parte de esta comunidad de personas que buscan, con su esfuerzo diario, mejorar en su profesión para servir a la sociedad. Esto es para mí formar parte de la comunidad de becarios de ”la Caixa”, sentir la responsabilidad de trabajar para dejar a los que vengan un mundo mejor”, concluye Carrión.

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