Con el voluntariado, llegamos donde otros no pueden

05 diciembre 2021

Reconectar con jóvenes en situación de vulnerabilidad a través de la danza, servir en comedores sociales, acompañar a personas con diversidad funcional… Ser voluntario es, en gran medida, estar allí para otros, para poder llegar juntos hasta donde ahora no pueden ellos solos.

Hoy, 5 de diciembre, la ONU propone darles visibilidad y reconocimiento con el Día Internacional de los Voluntarios. Convertirse en voluntario es una decisión personal, pero también una forma de entender nuestra sociedad. Una cultura de participación y responsabilidad que pueden impulsar las familias o las organizaciones. 

En el caso de Marina de Torre Solano, “el interés por participar en estas actividades es inculcado por la familia y la escuela”. Desde pequeña dedicó parte de su tiempo a hacer de monitora de niños y niñas con diversidad funcional y acompañó a personas mayores en residencias y en exclusión social en el sur de España. “Lo he vivido siempre como algo natural, algo que todos y todas deberíamos experimentar”, comenta. Y añade que, a menudo, el beneficio es en ambas direcciones: “mis clases de baile en Camerún eran especialmente graciosas, yo era la profesora y, sin duda, ellos y ellas los que me enseñaban a mí”.

Marina de Torre Solano desde pequeña dedicó parte de su tiempo a hacer de monitora de niños y niñas con diversidad funcional.Marina de Torre Solano desde pequeña dedicó parte de su tiempo a hacer de monitora de niños y niñas con diversidad funcional.

Para Tomás Bravo Montesinos, la inmersión en el mundo del voluntariado surgió a partir de una iniciativa de CaixaBank, organización en la que trabaja. La Asociación de Voluntarios CBK, a la que pertenece, establece contacto con otras asociaciones con programas sociales y organiza los calendarios y las actividades de voluntariado. “De esta manera, se puede participar de una manera fácil, sencilla y con sentido”, explica. En su caso, y a través de las llamadas Semanas Sociales, ha participado en comedores sociales y en el acompañamiento de personas. “Compartir estos momentos fuera del entorno habitual hace que salgamos de nuestro yo profesional y nos descubramos en una nueva dimensión”, añade.

Tomás Bravo Montesinos pertenece a la Asociación de Voluntarios CBK.Tomás Bravo Montesinos pertenece a la Asociación de Voluntarios CBK.

Además, estas actividades son una oportunidad para descubrir “a las verdaderas heroínas y héroes que han establecido esta vinculación con otras realidades sociales como eje de sus vidas”, reconoce Tomás. De hecho, son muchos los voluntarios que empiezan dedicando una tarde y pronto se involucran de manera más profunda con la organización con la que colaboran.
 
Tras la pandemia, algunas entidades solidarias no han podido seguir con sus programas de voluntariado a causa de los nuevos protocolos. Pero Marina, como muchos otros en el sector, sigue defendiendo su necesidad, ahora más que nunca. El contacto, dice, es necesario para todos, y más en colectivos que se nutren especialmente de la estimulación sensorial, de la compañía. Por eso, recomienda sin duda la participación en acciones de voluntariado. “Ayuda mucho a entender que vivimos en un mundo globalizado y que todas las personas debemos tener los mismos derechos. Es misión de todos y todas luchar por ello”. 
 
Sin embargo, y a pesar de la importancia del contacto personal, la virtualidad no siempre está reñida con la acción voluntaria. El año pasado, CaixaBank impulsó una Semana Social virtual, en la que más de 11.000 participantes de 111 entidades sociales pudieron participar en las actividades programadas. La pandemia les llevó también a crear su primer Día del Voluntario Digital, dedicado al medioambiente.
 

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