Cuando el corazón se detiene

04 mayo 2016

Según la Revista Española de Cardiología1, el total de defunciones anuales por muerte súbita cardíaca oscila entre los 4 y los 5 millones. Cuando el corazón se detiene por una parada cardíaca, los órganos dejan de recibir la sangre que necesitan para seguir funcionando correctamente y esto provoca, en la mayoría de casos, la muerte del individuo.

Iván Ortega (Canadá, 2012) ha centrado su investigación en dar una nueva utilidad a la reanimación cardíaca mediante la técnica de la circulación extracorpórea, un mecanismo externo al cuerpo para enviar sangre al mismo. Hasta ahora, en España, esta técnica se usaba exclusivamente para mantener en funcionamiento los órganos de los donantes recientemente fallecidos para su posterior trasplante.

Ortega propone un cambio de estrategia con el objetivo de utilizar esta técnica no solo para mantener los órganos oxigenados para una futura donación, sino, en primera instancia, para ayudar a los pacientes a sobrevivir durante la reanimación cardiopulmonar. De este modo, el dispositivo bombearía sangre durante la parada cardíaca para evitar la muerte del individuo. Así, con la estrategia que propone Ortega, se salvarían más vidas y, en caso de muerte del paciente, se obtendrían mejores órganos para ser trasplantados.

El trabajo de Ortega, titulado “Extracorporeal resuscitation for refractory out-of-hospital cardiac arrest in adults: A systematic review of international practices and outcomes”, ha sido publicado recientemente en la revista Resuscitation.

1. Revista Española de Cardiología. “Epidemiology of Sudden Cardiac Death”: http://bit.ly/1RgL8L4

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